
Ya me decían de pequeño que no hablase con desconocidos, que era peligroso; entonces se estilaba eso del hombre del saco y es que uno era lo suficientemente pequeño para entrar en uno en un plis. Al crecer las madres nos pusieron en alerta frente a mujeres de la mala vida y es que hay chicos malos que no tienen nada que temer, mas bien al contrario, pero los buenos o al menos los ingenuos somos carne de cañón y esta categoría se mantiene de por vida, es una marca, un tatuaje interno que las hembras reconocen al instante, igual que “los malos de la película” lo son de por vida también en general.
El otro día paseaba por una famosa calle de Madrid donde las chicas con escasos recursos económicos no tienen más remedio que “prestar” sus servicios por unos euros y en esta zona normalmente no son muy agraciadas, pero el otro día se me acerco una verdaderamente guapa, y es que la tentación a veces es grande, en fin menos mal que desperté del sueño a tiempo, estas chicas son más peligrosas que el hombre del saco ;) Por cierto que con esto del verano llegan otras tentaciones, que se preparen los y las que se quedan de Rodríguez y más con estos calores.

A esos peligros se refería Fritz Lang en la peli “La mujer del cuadro” de 1944, evidentemente en un contexto muchísimo mas elegante, superficial (en lo referente a la chica) y con un toque de cine negro fantástico. El profesor Richard Wanley de la Universidad Gotham (Edward G. Robinson) esta obsesionado con la belleza de la mujer retratada en un cuadro, Alice Reed (Joan Bennett), ese sentimiento es compartido por dos amigos suyos de una sociedad o club al que va a menudo; el fiscal Frank Laloy (Raymond Massey) y el médico Michael Barkstane (Edmund Breon). Como Wanley no tiene nada que hacer pues su mujer está fuera de vacaciones con los niños, decide quedarse leyendo en el club hasta tarde después de la tertulia, a la salida se encuentra por casualidad a la modelo del cuadro quien le invita a una copa y luego a su casa y aunque Wanley es un hombre casado y respetable cede ante tal hermosura, sabiendo que no debería aceptar tal proposición. En la casa de la chica aparece otro hombre (se supone que es el amante) enfurecido que trata de matar a Wanley, éste se defiende con unas tijeras que le da Alice y mata al hombre, desde ese momento los acontecimientos se irán complicando al no dar parte a la policía, sobretodo al aparecer un chantajista que pretende sacar todo el dinero posible a Alice, la historia parece terminar bastante mal como todo crimen al menos en el cine, pero siempre cabe una solución extra...

Una película redonda de Fritz Lang, que al año siguiente haría “Perversidad” otra obra maestra con connotaciones del mismo calado y con un Edward G. Robinson de prota. En este caso Robinson es seducido por una bella dama y aunque él no parece ser infeliz en su matrimonio el hecho de estar de Rodríguez es fundamental, así como la fascinante expresividad de la señorita en cuestión. Una de las partes psicológicas de la obra mas interesantes es la frase que él dice al comienzo de la obra “No es lo mismo un asesinato en defensa propia que otro con ánimo de lucro”...o algo así. Parece que Fritz lang quiere hacernos ver un juego con las palabras, los sueños, los personajes, etc...pero no quiero explicarme mucho por si no habeis visto la peli claro. Desde luego el guión (Nunnally Johnson) es estupendo, una adaptación a la obra de J. H. Wallis y la música (Arthur Lange) que no se queda atrás.
Existen muchas explicaciones psicológicas y teorías freudianas de la peli sobre el uso de acciones, el mobiliario de la habitación de la chica, hasta el arma del homicidio del amante, pero no sé si Lang pensó en ellas al hacer la peli. De lo que si estoy seguro es de la soberbia actuación de Robinson, un papel que le venía como anillo al dedo sin duda, también la actuación de Joan Bennett como mujer fatal que esta clavada; los papeles de los amigos Raymond Massey y Edmund Breon desde luego no desmerecen, así como tampoco el extorsionador Dan Duryea aunque tenga un papel cortito. La verdad es que eso de mirar un cuadro puede resultar peligroso, quien no recuerda "Laura", o "El fantasma y la señora Muir" ...¿Quién se acuerda de alguna otra....??
























