
Complicado esta lo de moverse por Madrid… hace tiempo que vendí el coche, mas de diez años y la verdad es que estoy encantado aunque lo ponen difícil en el ayuntamiento y la comunidad subiendo como suben los transportes públicos (el billete de 10 viajes de metro sólo para el centro de 7.40 euros a 9 por ejemplo en un año). Otra alternativa es la bicicleta, pero tengo un par de problemas, que soy un despistado nato y la fiereza y falta de educación que tenemos en esta maravillosa ciudad, además de no tener un dichoso carril bici, el cual ya nos prometieron poner en el centro varias veces en las diferentes remodelaciones urbanísticas de las cuales han pasado “olímpicamente”; la última en la calle serrano, por ejemplo.
En fin, la alternativa que me queda es ir en metro al trabajo y volver andando, de esta manera de momento no me juego el cuello, en cuanto pongan carriles bici me pensaré lo de emular a los ciclistas del Tour, el Giro, o la Vuelta...todo sea que sigan subiendo el metro, quizás nos tengamos que jugar el pellejo como el obrero del metal de la peli “Muerte de un ciclista”

Esta gran película fue rodada en Madrid en 1955 por Juan Antonio Bardem y producida por Manuel J. Goyanes. La fotografía es de Alfredo Fraile, se rueda en plató y espacios naturales de Madrid. La historia comienza con un plano en el que un coche, un seat 1400 aparece en un cambio de rasante atropellando a una bici, se para y el acompañante del vehículo Juan Fernández Soler (Alberto Closas) se baja y comprueba que el ciclista sigue vivo, pero la conductora, María José de Castro (Lucía Bosé) quiere huir de allí rápidamente. Juan y María son amantes en la actualidad, y antes de la guerra fueron novios, ahora ella está casada con Miguel de Castro (Toso), un ricachón con el que no le falta de nada. Juan vive con su madre, tiene un puesto de profesor en la facultad pero su vida es triste y aburrida.
Ahora, Juan y María están preocupados porque descubren que el ciclista a muerto, y además de la muerte peligran mas cosas, la vida es falsa sin duda, llena de recomendaciones, caprichos, diferencias sociales...y el mundo esta cambiando. Además aparece un chantajista, un critico de arte cercano a la familia, Rafael Sandoval (Casaravilla) que pondrá entre la espada y la pared a los amantes y que precipitará las cosas...

Sin duda la película muestra algo más que un drama, se muestran diferentes capas sociales, la de María y Miguel, la alta burguesía, que vive de manera fría y distante incluso entre ellos mismos; Juan, un hombre sin rumbo, a la deriva después de vivir un amor y una guerra, que despierta tras el accidente; y luego están los estudiantes, incipientes revolucionarios, solidaridarios por fe y los obreros como el ciclista muerto, solidaridarios por necesidad.
La película fue catalogada de muy peligrosa por la censura de la época, seguramente por dos razones, por los incidentes universitarios y la relación de adulterio, en cualquier caso el éxito en el festival de Cannes donde obtuvo el Premio a la Crítica Internacional le dio el espaldarazo definitivo. Una película fantástica; en cuestión de bicicletas tampoco esta nada mal “ladrón de bicicletas” de Vittorio de Sica, de esa peli hablaré otro día, me voy con viento fresco esquivando coches por la Gran vía…
En fin, la alternativa que me queda es ir en metro al trabajo y volver andando, de esta manera de momento no me juego el cuello, en cuanto pongan carriles bici me pensaré lo de emular a los ciclistas del Tour, el Giro, o la Vuelta...todo sea que sigan subiendo el metro, quizás nos tengamos que jugar el pellejo como el obrero del metal de la peli “Muerte de un ciclista”

Esta gran película fue rodada en Madrid en 1955 por Juan Antonio Bardem y producida por Manuel J. Goyanes. La fotografía es de Alfredo Fraile, se rueda en plató y espacios naturales de Madrid. La historia comienza con un plano en el que un coche, un seat 1400 aparece en un cambio de rasante atropellando a una bici, se para y el acompañante del vehículo Juan Fernández Soler (Alberto Closas) se baja y comprueba que el ciclista sigue vivo, pero la conductora, María José de Castro (Lucía Bosé) quiere huir de allí rápidamente. Juan y María son amantes en la actualidad, y antes de la guerra fueron novios, ahora ella está casada con Miguel de Castro (Toso), un ricachón con el que no le falta de nada. Juan vive con su madre, tiene un puesto de profesor en la facultad pero su vida es triste y aburrida.
Ahora, Juan y María están preocupados porque descubren que el ciclista a muerto, y además de la muerte peligran mas cosas, la vida es falsa sin duda, llena de recomendaciones, caprichos, diferencias sociales...y el mundo esta cambiando. Además aparece un chantajista, un critico de arte cercano a la familia, Rafael Sandoval (Casaravilla) que pondrá entre la espada y la pared a los amantes y que precipitará las cosas...

Sin duda la película muestra algo más que un drama, se muestran diferentes capas sociales, la de María y Miguel, la alta burguesía, que vive de manera fría y distante incluso entre ellos mismos; Juan, un hombre sin rumbo, a la deriva después de vivir un amor y una guerra, que despierta tras el accidente; y luego están los estudiantes, incipientes revolucionarios, solidaridarios por fe y los obreros como el ciclista muerto, solidaridarios por necesidad.
La película fue catalogada de muy peligrosa por la censura de la época, seguramente por dos razones, por los incidentes universitarios y la relación de adulterio, en cualquier caso el éxito en el festival de Cannes donde obtuvo el Premio a la Crítica Internacional le dio el espaldarazo definitivo. Una película fantástica; en cuestión de bicicletas tampoco esta nada mal “ladrón de bicicletas” de Vittorio de Sica, de esa peli hablaré otro día, me voy con viento fresco esquivando coches por la Gran vía…


























